Desmitificación de las drogas

                                 Por: Andrés Castellanos

Hoy sería una locura pensar que las drogas tuvieron usos medicinales en diferentes pueblos de la antigüedad, sin embargo, en India, China y Grecia se utilizaban sustancias o compuestos propios de cada cultura para mitigar dolores e hinchazones y realizar cirugías menores.

En la Historia de la Literatura servían como un vínculo sagrado para establecer una conexión con los dioses, en la literatura antigua y medieval, sobre todo en el ámbito religioso, hay numerosos registros en los que el uso de las drogas era algo completamente común: las consultas a los oráculos en las que se masticaban hojas de laurel, los enormes tarros de cerveza que el rey Carlomagno bebía a diario para mantenerse en buena forma para dios y para su reino.

Por otro lado, si avanzamos en el tiempo, aparecen personajes como El Quijote, embriagado de novelas de caballerías; Maquiavelo y su obra de teatro “La Mandrágora”, donde los personajes usan el veneno de dicha planta con motivos afrodisíacos; Baudelaire y sus “Paraísos artificiales”, ensayo en el que relata su experiencia con el consumo de hachís y opio: cómo éste influye en sus creaciones poéticas.

También Aldous Huxley y “Las puertas de la percepción” donde el autor relata sus vivencias alucinógenas con la mezcalina, y por supuesto, Bukowski con su característica prosa influenciada por sus vicios.

El concepto de droga comienza a tener una connotación negativa durante el siglo XX cuando se prohibieron sustancias como la mariguana, compuestos químicos, y en algunos lugares, el tabaco o el alcohol.
Si pensamos con detenimiento las drogas no solo se inyectan o se inhalan, actualmente las drogas pueden ser: el consumo excesivo de internet o tomarse fotografías para compartirlas en redes sociales y recibir aprobación.

No se puede negar que las drogas son responsables de grandes pérdidas humanas, así como de un constante desequilibrio social y político, sin embargo, en algunos casos, las drogas han permitido la creación de obras artísticas increíbles en todo el mundo y en distintos ámbitos.

Todos tenemos dependencia de algo, cada quien tiene su droga discreta o su vicio exacerbado y la manera de vivir el consumo es personal, es decir, a nivel cultural y mundial, cada ser humano lo simboliza o lo justifica de formas totalmente diferentes e interesantes.

¿Qué mensaje nos dan las drogas en realidad? Será el de una sociedad profundamente consumista, quebrada y perdida o será el mensaje reconfortante y sagrado de que algún día vendrán los dioses —sobre todo los de oriente—a impartir justicia y amor.

En pocas palabras esto no es una apología de las drogas y muchos menos es una condena hacía ellas, el uso de las drogas en la actualidad dista mucho de la manera en que se usaban en épocas pasadas, por lo tanto, existe una desmitificación de ellas, o dicho de otra manera, hoy en día se satanizan unas cosas, pero se justifican otras que también causan adicción.

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¿De dónde viene la palabra “droga”?

                                    Por: Dennise Alcíbar

Las palabras nos acercan al pensamiento porque nacen de él, para conocer la relación de un pueblo con su realidad es indispensable saber el nombre que le dan a las cosas, por ello es necesario saber ¿Cómo llegó al español la palabra droga y cuáles son los usos semántico-pragmáticos?

La palabra droga tiene una historia obscura, no sabemos con precisión cuál es su origen, teóricamente llegó al idioma en el siglo XV. De acuerdo con el filólogo Joan Corominas proviene de un vocablo celta que significa ‘malo’ y se utilizaba para denominar a las sustancias químicas o mercancías ultramarinas, el pueblo las miraba con desconfianza y mal gusto.
La RAE sugiere que su origen está en el vocablo árabe hatrúka ‘charlatanería’, en español designa una “sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes”, resulta interesante que en la definición afirmen que es una herramienta, puesto que se “emplea” en algunos campos, además destaca el uso las bellas artes.
Es claro que las aplicaciones no son las mismas en medicina que en las bellas artes, pero ambas acepciones son válidas. La utilidad que tiene en el ámbito del arte se aprecia mejor en la segunda definición “sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno”, las musas llegan con quien sabe invocarlas y parece que les atraen las sustancias, eso dice la voz popular.
Otra definición es ‘medicamento’ de ahí la palabra droguería como sinónimo de farmacia, aunque cada vez es menos usual en el idioma.
La siguientes acepciones son un reflejo del impacto social que ha tenido la palabra droga: ‘actividad o afición obsesiva’, la RAE propone el siguiente ejemplo: “El fútbol es una droga”. Por lo tanto ha dejado de funcionar como herramienta, según las primeras definiciones, para convertirse en finalidad; además ya se trata de acciones, no sólo de sustancias.
En el español de Canarias y México se utiliza la palabra droga como sinónimo de deuda, por ejemplo: “Me endrogué con una pantalla plana” tal vez se relacione con el efecto estimulante que produce una compra. En contraposición, los uruguayos lo entienden como “una cosa aburrida, tediosa o de mala calidad” más cercano al significado primigenio que propone Corominas sobre vocablo celta ‘malo’.
Por último, droga ‘embuste, ardid o engaño’, de acuerdo con la Real Academia ésta definición ha caído en desuso, pero se asocia con el posible origen árabe hatrúka ‘charlatanería’.
Es una palabra que desde los orígenes ha estado asociada con significados negativos, por lo tanto es natural que se haya convertido en un tabú y la forma de lidiar con el tabú lingüístico es el eufemismo, es decir, los hablantes hemos preferido usar palabras alternativas para evitar la mención directa de aquello que calificamos como prohibido, por ejemplo: los caballos, camellos o pericos cambian de significado según la situación en que se usen, y la línea no es sólo la distancia más corta entre dos puntos.

El vocabulario cifrado que se asocia con las drogas provoca un conflicto de significado en la lírica musical ¿quién no ha escuchado una discusión sobre si tal canción habla de amor o drogas? Es comprensible dudar, puesto que ambas situaciones comparten las alucinaciones, la trampa, el éxtasis; la diferencia es que uno es socialmente aceptable y a las otras las seguimos condenando como si no existiesen hace milenios.

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¿Qué es Polisemia?

A pesar de vivir en la época de la hiperconectividad, la difusión cultural y divulgación científica están rezagadas, en buena parte esta problemática se debe el incesante crecimiento del contenido digital basura. Es cierto que el proveedor existe gracias a que el público exige y viceversa, la responsabilidad es proporcional, es un círculo vicioso que se puede romper en tanto desaparezca la barrera entre productor y consumidor.
Alvin Toffler, en “The Third Wave”, acuñó el término prosumidor para designar a las personas que consumen lo mismo que producen, no lo que el establishment les ofrece, participan en el mundo digital con el trueque de información sin fines lucrativos.
Bajo esta premisa nace Polisemia, un espacio para intercambiar ideas, creaciones y saberes. Utilizamos el internet como herramienta potenciadora para expandir el campo de estudios interdisciplinarios enmarcados en dos corrientes: la tecnológico-científica y la artístico-humanista.
Polisemia es una revista digital de prosumidores, nos interesa la pluralidad de pensamiento y sabemos que una expresión lingüística puede tener diferentes significados a nivel semántico y pragmático, por ello, en cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.