Fénix

Carlos Gael Escobarete Ávila

“Si no te sale ardiendo de dentro, 
a pesar de todo, no lo hagas.” 
Charles Bukowski.

Muchas veces observaba el cielo en busca de aquella estrella que me guiara, porque necesitaba que una voz más allá de mi entendimiento me dijese qué debo hacer con mi vida. Cada noche en el patio me sentaba plácidamente mientras hacía el intento en contar todas las estrellas para ver si, en algún momento, alguna de ellas fuese la que tanto busco.

 Le rogué al espacio que me diese aquella luz con la que tanto soñaba, aquella luz que me daría todas las respuestas para salir de este castigo en el que solo me metí. 

Una vez bajó, en serio. Como todas las noches, reposado en mi patio contando las luces, noté que una de ellas se acercaba más y más. Lo sabía, era mi luz, era mi momento, eran las respuestas por las que tanto imploraba. 

Aquel brillo mostró lentamente su verdadera forma para mostrarme que se trataba de un ave gigante, un pájaro rodeado de fuego. Era tanta la luz que emanaba que casi no podía verlo, pero en serio que estaba allí. 

La celestial ave se quedó flotando, inerte, a no menos de tres metros de mi rostro y me dijo: “muchas gracias por liberarme, te daré el destino que te ganaste”. 

Y ahora estoy en el cielo, escondido entre una de las tantas estrellas que me dedicaba a contar, esperando a alguna persona que se obsesione tanto como yo lo hacía y así otorgarle mi puesto. Porque la verdad, ya me cansé.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: